| El desquite |
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| Escrito por Miguel |
| Domingo, 30 de Agosto de 2009 08:58 |
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En esta ocasión, el escenario de pesca elegido fue el embalse de Sierra Boyera, situado al norte de la provincia de Córdoba. En estas aguas tuvimos la oportunidad de pescar hace unos meses bajo la modalidad de carpfishing, junto al que fuera capitán de la selección española de esta especialidad. En aquella ocasión, y tras comprobar la buena población de ciprínidos existente, prometimos hacerle una visita en el momento que pudiéramos. Así que con las mismas, nos plantamos en dicho lugar tras un viaje de algo menos de una hora, no sin antes dar buena cuenta de unas suculentas tostadas y café caliente.
Los kayaks resultarían imprescindibles para acometer nuestros planes, pues nuestra intención era la de remontar el río que nutre a este pantano para tratar de localizar a los grandes barbos que dan fama a estas aguas. David en su hinchable y Juan Alfonso y yo en nuestros autovaciables formábamos la cuadrilla de pesca. El primero con spinning y el resto a mosca. Un agradable paseo a remo animados por el frescor de la mañana y a pescar. Mientras Juan Alfonso y yo pescábamos cada uno desde una orilla, David por su parte lo hacía desde el kayak, tratando de localizar a los pocos basses que asomaban por las orillas.
Comencé a pescar y tras unos cuantos rechazos a mi mosca tipo "montana", seguramente fruto de una mala presentación o bien, porque las carpas me vieran previamente, templé mis nervios y comencé de cero. Así que de este modo, me presenté en una récula con playones en la que las carpas comían al final de la misma, delatando irremediablemente su presencia por las densas nubes de lodo que levantaban del cenagoso fondo, en su afan por alimentarse. En dicho escenario conseguí clavar dos pequeñas carpas. De los barbos, nada de nada…Las noticias que llegaban de la orilla de enfrente no eran mucho mejores. Juan Alfonso, que pescaba con una "wolly bogger" montada en un anzuelo del 8, no había conseguido captura alguna, y David desde el agua con su caña de spinning, tampoco.
El sol comenzaba a apretar. Eran ya cerca de las doce del mediodía y el calor se hacía insoportable. Entonces fue cuando David decidió cambiar de estrategia. Colocó un pequeño jerkbait blanco de once cm. de Storm, el cual trabajó al currican. Pasando en varias ocasiones junto a un cortijo hundido, consiguió su primera captura. Un buen barbo había atacado al artificial que bien imitaba al mal llamado “pez pasto”. Estos ciprínidos, cuando alcanzan tamaños grandes, no dudan en atacar a los alevines que se les ponen a tiro, así como a peces de talla pequeña como a los abundantes bordallos, bogas y alburnos que vimos salir despavoridos tras su ataque. En otra ocasión y en otro embalse, David y yo pudimos presenciar una escena que nos sorprendió enormemente: una auténtica nube de alburnos huía despavorida mientras dos enormes barbos de más de un metro de longitud, los agrupaban cuales "ballenas asesinas" para comenzar a atacarlos con una sincronización increible. Ver para creer..!
Nos llamó especialmente la atención de los barbos de este embalse, el aspecto poco saludable que presentaban, ya que se encontraban muy infectados por el parásito que les ataca, cubriendo su cuerpo de algo parecido a unas pupas. Al margen de esto, David consiguió clavar hasta un total de seis barbos con esta novedosa técnica; ¡todo un descubrimiento!
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La anécdota del día la protagonizó David. Mientras navegábamos juntos, él con su jerk en el agua, el freno de su carrete comenzó a cantar. Un buen pez tira del hilo, dejando casi al límite la capacidad de la bobina. Sin dudarlo ni un momento, ajusta el freno y comienza a trabajar al barbo. El problema llegó cuando quiso izarlo al kayak. El animal aún estaba muy fresco y no se dejaba agarrar. En un acto de impaciencia, David echó mano a la cabeza del pez con la mala fortuna de acabar clavándose la potera en la mano. La suerte que tuvo fue que yo me encontraba a su lado y conseguí agarrar al pez antes de que tirara del señuelo y por ende, de su mano. ¡Uff¡, no quiero ni imaginarme el daño que podría haberse hecho si el pez llega a tirar. Por suerte, todo quedó en un susto y nuestro habilidoso “cirujano” Juan Alfonso, operó sin más consecuencias. Os dejo el video completo con la secuencia del percance.
Era el turno de Juan Alfonso. Tras obsequiarle con una de las "montanas" que tan buen resultado me estaban dando (ya eran por entonces diez las carpas que llevaba capturadas), comenzó a obtener resultados. En un tramo de no más de cien metros, logró clavar cinco ejemplares de este asustadizo pez. En este lugar, el embalse se había convertido casi en un río. Hubo un instante en el que, David desde el agua, Juan Alfonso en su orilla y yo en la mía, teníamos clavados al unísono ejemplares de barbo y carpa. ¡Qué sensación¡ ¡Los tres pescando a la vez¡ El balance global de la jornada: más de una veintena de carpas y una decena de barbos. Qué más se puede pedir…
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Era el momento de recoger los bártulos y poner rumbo a casa. El termómetro marcaba más de cuarenta grados y el agua que llevábamos para beber se había agotado. Con la sensación de habernos desquitado bien, tras unas cuantas semanas en dique seco, nos despedimos hasta próximo fin de semana en el que esperamos que las temperaturas nos den un respiro.
Os dejo con un video resumen de esta jornada. Saludos y buena peska!
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| Última actualización el Jueves, 17 de Diciembre de 2009 12:46 |
Claro que decisiones como ésta deben tomarlas profesionales tras examinar cómo y dónde está clavado el anzuelo.
Un ejemplo, hace poco un compañero de Valencia, con las prisas al recoger sus aparejos de pesca y cargarlos en el coche se clavó con muy mala fortuna un anzuelo de una metralleta de plumillas. Le problema es que el anzuelo estaba clavado de forma profunda y cerca de la primera falange de uno de sus dedos, por lo que al acudir a urgencias le hicieron una radiografía para determinar si sería necesaria o no una intervención quirúrgica para extraer el anzuelo. La suerte quiso que no hiciera falta y después de la cura, tal y como recomendáis en este artículo, pudo volver a pescar pasado un par de días.
No quiero imaginarme lo que puede ser clavarse un anzuelo de los que suelo utilizar para pescar a jigging, los tamaños 11/0 asustan sólo con verlos...
Un saludo
Un saludo a todos, a ver si nos vemos pronto.
P.D.: Vaya cojo.. le echaste Jose.
Luís, cuando quieras tiramos para allá. Tenemos de cara al otoño, que para mi gusto, es la estación más bonita del año, además de ser estupenda para la pesca. Me da a mí que pronto nos veremos, no sé, no sé, jejeje..
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y hasta la próxima
Eso, y despues a seguir pescando, como si nada.......
Seguro que si esos anzueos no tienen muerte la cosa hubiese sido mas facil.
Lo del alicates es recomendable para muchas ocasiones. Los hay multiusos muy apañaos=
Despues de ver la entrada dan ganas de tirar para Sierra Boyera. Se ve mosquero mosquero. Yo nunca lo he visitado, pero bueno, ya me llevareis algún día, jejejeje¡¡¡
Lo de la clavada del anzuelo es un poco espeluznante. Es una de esas situaciones en la que no me gustaría verme involucrado, y además con un barbete colgando...puffff. Lo de Jose, gore gore. Tremendo
En fín, que muy buen relato, fotos y sobretodo videos, que tienen un gran toque artístico.
Un abrazo amigos y espero veros pronto
Muchas gracias por tus comentarios y aprovecho para animaros a que le echéis un vistazo al blog de humor de Jose en:
http://mosqueados.blogspot.com/
no tiene desperdicio..!!jajaja
Un abrazo Jose
Ya sabeis, llevad siempre a mano un alicate.
En lo referente a la pesca os diré que los cachos cuando son grandes también se pescan con pequeños peces artificiales.
Lo malo es que no alcanzan los portes de los barbos.
Con desquites así también firmaba yo.
Un saludo para David de mi parte. Seguramente le dolió más su orgullo (por ser reincidente del percance) que el pinchazo.
Sois unas máquinas.
Aaaaaaaaaa, qué calorcito contás. Por aquí ya estamos en 34/5º en estos ùltimos días,...y aùn es inviernooooooo, ja, ja, ja.
Preciosa experiencia de pesca.
También en una oportunidad pretendiendo sacar un señuelo de las fauces de una tararira (pescada quien me acompañaba)una de los anzuelos se me clavó en un dedo al tiempo que se desprendió del pez (menos mal). Cosas que pasan en nuestro derrotero, ja, ja.
Un abrazo profundo para todos Ustedes, y...
Un afectuosos sapukay.-
El amigo David, como veréis, es reincidente en estos percances...pero a fin de cuentas, todo quedó en un susto. Si llega a estar solo, entonces habría sido otra cosa..De todos modos, hay que reconocerle el mérito al conseguir 6 barbazos al curri con esa Rapala, y como dice Alvaro, supo adaptarse a las condiciones que el embalse le impuso.
En cuanto la "caló" nos de un respiro, hay que hacer una quedada otoñal, que ahora viene una época muuuuuuuy buena!! Un abrazo Barbux!
Alvaro, esa piragua está tardando demasiado..no te habrás rajado??jeje
Un abrazo para la tierra del aceite y suerte en los exámenes.
Miguel: ole por esos barbos muy bien sacados. Cuando el pulso se templa, la cosa da resultados. En breve te veremos con el canguro y el Miguelin,jajajaja. Grandes videos, si señor.
Juan Alfonso: que gran cirujano. jajajaja. Me gusta la ninfita sin muerte que muestras. Bien por una pesca con el menor trauma posible para el pez.
David: Campeón entre campeones. Por ser el que comenzó las capturas y por ser el que único que ha sufrido dos veces el mismo accidente. jajajaja. Pero muy bien esa adaptación a un pantano nuevo, di que sì.
Un abrazo desde Jaén y cuidaros.
Muy bien narrado Miguel, y del video resumen que te voy a decir; chulisimo.La ultima imagen del barbo marchandose BUENISIMA si señor.
Menos mal que lo de David no llegase a mas pero claro el susto tuvo que ser de aupa.
Pero como es esa ninfa?? Ciervo??
Mis felicitaciones al trio por esa pedazo de jornada.
Un abrazo y a seguir asi.