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Relatos Jornadas Estrenando los kayaks

La verdad es que ha ocurrido todo muy rápido. Desde aquel día de febrero en San Rafael de Navallana en el que vimos a aquellos chavales con sus kayaks pescando de lo lindo, navegando sigilosamente de cola en cola , hasta el día de hoy en el que os escribo estas líneas, da la sensación de que no han pasado más que un par de días.

 

Estuvimos tanteando varias páginas web especializadas en kayaks, algunas de ellas con precios muy interesantes y con modelos muy atractivos adaptados para la pesca. Tras pensarlo bien, nos decidimos por el Bic Sport Bilbao Fishing, un modelo económico, robusto, versátil y que, para el uso que nosotros le damos, es decir, embalses y aguas mansas, se comporta de maravilla. Destacar de él la buena navegabilidad y estabilidad que reporta así como los amplios compartimentos en los que cabe absolutamente de todo, y si no que se lo digan a ese buen hombre que, en el día del estreno, a orillas del pantano que solemos ir, se le cambió la cara cuando nos vio meter en el estambucho de popa una nevera grandecita cargada de cervezas y refrescos bien fríos, las bolsas con la comida y ropa de repuesto, además de todos los trastos que solemos llevar para las largas jornadas.

 

 

 

Los nervios propios a un esperado estreno impidieron que durmiéramos bien esa noche, pero aun así a las siete de la mañana ya estábamos listos con los kayaks en el techo de los coches y dispuestos para salir. Pues bien, llegó la hora. Ya estábamos preparados para empezar a navegar. El kayak en la orilla, completamente equipado, cada uno de nosotros con dos cañas montadas, una con rapala y la otra con vinilo. Una vez en el agua, la verdad es que te sientes extraño. No controlas el bamboleo del kayak que se produce después de cada movimiento tuyo, pero después de media hora remando y tras los primeros lances, te sientes como pez en el agua y se va realmente cómodo. Al principio no nos separábamos el uno del otro más de 20 metros, con lo que ello supone a la hora de pescar. Nos estábamos estorbando así que Juan Alfonso decidió cambiar de orilla. Esto que parece simple, es decir, cruzar un embalse grande de orilla a orilla en una embarcación de 3 metros hecha de “plástico”, el primer día en el que te montas en un cacharro así, supone todo un reto y una hazaña, pero ahí estaba el tío, rema que te rema hasta que cruzó y por fin pudimos empezar a pescar en serio.

 

 

 

El primer bass no tardó en salir. Juan Alfonso fue el primero en quitarse el bolo con uno de talla media. Después de éste, tuvo una de las dos grandes picadas que tuvimos ese día. Recogiendo con habilidad, tentando a los basses como sólo él sabe…, de repente, zas! El puntero de la caña en el agua aguantando como podía el tirón del pez, el carrete soltando línea poniendo a prueba el freno hasta que se soltó. El rapala volvió pero con una potera partida, sin dar más opciones a Juan Alfonso que, cabreado, vino a mi encuentro para comentar lo que llevábamos de jornada. Yo seguía bolo, y ya se sabe, el cachondeito de siempre…

 

Tras remar durante un rato, llegamos a una zona del embalse en la que las orillas ofrecían un refugio excelente para los nidos de los basses. El viento empezó a soplar con más fuerza desde el costado izquierdo y hacía bastante difícil la práctica de la pesca, pero, como con todo, le cogimos el tranquillo y tras poner nuestros kayaks paralelos mirando las proas hacia la orilla y dándonos unos diez metros de separación el uno con respecto al otro, aquello empezó a funcionar. El viento nos empujaba suavemente desde ese costado hacia donde queríamos ir, mientras íbamos lanzando sin parar hacia la orilla, charlando tranquilamente y disfrutando del estupendo día de primavera que nos salió. Por fin, sentí esa picada. Tenía enganchado un bass que me ofreció una pelea muy buena, y por ser el primero pescado desde el kayak, me supo a gloria. Dio poco más de un kilo, pero peleó como un león. Juan Alfonso momentos antes sacó otro de una talla parecida por lo que el día empezaba a ser redondo.

 

 

Cansados por el sol y hambrientos, decidimos hacer una parada para comer. La comodidad de un kayak como el nuestro en el que, como os dije antes, cabe casi de todo, te permite echar en él todo lo necesario para no pasar fatigas en jornadas largas.

 

Una vez terminados de comer, decidimos poner rumbo a los coches sin dejar de pescar una buena cola que nos pillaba de camino. A la entrada de la misma enganché un buen ejemplar que dio los dos kilos. Me picó nada más caer el rapala, muy cerca de la orilla, en un lance bastante largo, lo que me permitió disfrutar durante un rato de una buena pelea. Por supuesto, y como siempre, fue devuelto al agua cerca del lugar donde lo capturé. Unos metros más adelante y tras otro buen lance, tuve una picada de esas que no se olvidan fácilmente. No me cogió desprevenido y tenía ligeramente abierto el freno del carrete con lo que pude amortiguar el impresionante tirón que me pegó. Como buen ejemplar que sabe lo que se hace, el pez buscó la profundidad del pantano llegando a obligarme a meter el puntero y hasta el carrete en el agua para evitar que me partiera la línea, cosa que, inevitablemente acabó sucediendo. Se te queda mal cuerpo después de una cosa así, sobre todo porque ni siquiera me dio la opción de ver qué tipo de pez era. Entiendo que se trataría de un buen barbo por la forma de picar, pero eso nunca lo sabré.

 

Como siempre y cumpliéndose una vez más la ley de Murphi, el viento arreció y cambió de dirección, teniéndolo de nuevo de cara justo en el momento en el que decidimos poner fin a la jornada. El cansancio acumulado era importante, pero eran tales las imágenes que nos llevábamos, la sensación de libertad en mitad del agua, el contacto con una naturaleza que se mostraba en su mejor estación y la ilusión con la que estrenamos los kayaks, que ni siquiera nos percatamos del dolor de espalda que acumulábamos a esas alturas de la jornada en la que recorrimos cerca de diez kilómetros a remo.

Comentarios (3)
3 Martes, 03 de Marzo de 2009 08:11
Miguel-Peskacor
Cuenta con ello Pedro..quedamos cuando queráis y echamos un día de pesca con kayak, que ya verás cómo cambia la cosa..!! Enhorabuena por las adquisiciones y a disfrutarlas.
Si queréis, tenéis nuestros correos en la barra de menú de arriba en "Grupo".

Saludos y buena Peska!!!
2 Lunes, 02 de Marzo de 2009 21:33
Pedro
Por vuestra culpa mi colega y yo este fin de semana hemos comprado un Bic Bilbao y un Tarpon 120 jejejeje, nos veremos por Navallana. Eso si, apartarse todo el mundo que no controlamos aún los kayaks.

Felicidades por la web.
Seguro que pronto nos vemos y podremos echar un buen rato juntos.
1 Lunes, 15 de Septiembre de 2008 14:45
J Alfonso
Me has hecho revivir ese día tan especial para nosotros. Eres un monstruo de la literatura, espero que se nos den muchos días como este...

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